Acusan a Macri de favorecer a los autos, en desmedro de los colectivos

NoticiasUrbanasPor la Redacción de NUEl Centro de Estudios Perspectiva Sur (CEPS) está desarrollando un estudio sobre las características del transporte público en la Ciudad de Buenos Aires y sus conclusiones preliminares cuestionan la orientación que le dio a esta área el gobierno de Mauricio Macri, al que acusan de promover la circulación de autos y de ningunear al transporte público.

El estudio está firmado por Eugenia Giraudy y Geraldine Oniszczuk, del Área de Hábitat y Movilidad del CEPS.

“Las políticas de transporte del gobierno porteño se centraron en el ordenamiento del tránsito: carriles exclusivos para taxis y colectivos, modificaciones en el sentido de circulación de las calles, bicisendas, control de la carga y descarga en vía pública, la propuesta inconclusa de carriles de colectivos centrales para la Av. Juan B Justo, por donde correrá el Bus Rapid Transit (BRT), controles de alcoholemia, más “fotomultas” y registro por puntos”.

“Estas iniciativas buscaron agilizar los desplazamientos por medio del transporte automotor, aumentar la recaudación por infracciones y generar un impacto público, mostrando la presencia en la calle del gobierno de la ciudad”.

“Si bien algunas de estas medidas lograron marginalmente mejorar las condiciones del tránsito disminuyendo, por ejemplo, el tiempo de viaje en colectivos que recorren las avenidas más transitadas, su incidencia es más bien localizada en algunos focos de la ciudad y no resolvieron los problemas más relevantes del sistema de transporte. Especialmente centradas en las competencias de regulación del tránsito, las políticas desarrolladas hacen uso sólo de una porción de las atribuciones con las que cuenta la Ciudad de Buenos Aires en la materia y no se buscó mejorar la oferta de transporte público.

El Gobierno porteño tiene autonomía para lograr la ampliación y construcción de los recorridos de subte aprobados por la Ley 670. Sin embargo, escudándose en la falta de diálogo con el gobierno nacional, se adeudan hoy en día la construcción de casi 30 kilómetros de subte prometidos para mejorar la llegada de este medio a alguna de las cinco comunas que aún siguen sin tener ni una sola estación. Al observar que en primer trimestre de 2010 solo se ejecutó el 1,2% del presupuesto asignado para el metro, es posible cuestionar la capacidad de gestión del gobierno para ejecutar las obras previstas y su habilidad política para lograr los resultados prometidos en campaña.

Por otro lado, el enfoque que subyace a las políticas impulsadas se orienta al abordaje de problemas visibles para determinados sectores, pero deja de lado la problemática del acceso de los sectores más vulnerables al transporte público.

A modo de ejemplo, algunos barrios del sur y del oeste de la ciudad -Soldati, Riachuelo, V. Real, Pueyrredón y Versalles- tienen un acceso más limitado al transporte público automotor, al contar con alrededor de 15 líneas de colectivo que los atraviesan y ninguna línea de subte. Entretanto, en barrios como Palermo o Caballito cuentan con más de 45 recorridos que los vinculan con el resto de la Ciudad y con 3 líneas de metro que los bordean.

Esto se manifiesta no sólo en la necesidad de hacer viajes combinados, con un mayor costo y tiempo de recorrido para llegar a destino, sino que este encarecimiento limita las oportunidades de algunos sectores para acceder a determinados bienes y servicios.

Teniendo en cuenta la relevancia de la movilidad para que todos los ciudadanos accedan en mejores condiciones a sus derechos, es necesario transformar el sistema de transporte poniendo la lupa sobre las desigualdades presentes y orientando las políticas del sector para disminuir las brechas que hoy en día dividen a la Ciudad.

 

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